Mérida, 5 de octubre. Me encuentro con el jazzista Gilberto Pinzón en un nuevo lugar del Centro Histórico bajo la luz de la luna. Ni una sola estrella visible en el cielo, aclaro, sillones confortables, piscina, hamacas, el chorro de una fuente… un espacio recién restaurado después de 30 años de abandono con muros de piedra aparente, el lugar apropiado para escuchar las historias del músico estelar del concierto de este viernes en unasletras.
Gilberto Pinzón parte de una premisa: el orden. Su vida como músico gira alrededor de él y lo hace manifiesto en toda una serie de choros que emplea según con quien se encuentre, ya sea frente a sus alumnos o, como en este caso, frente a una reportera a la cual le advierte que lleva casi 48 horas sin hablar.
–¿Quieres que e cuente una semana ordinaria o una semana loca?, pregunta. Y empieza: Hace tres años que le dedico 40 horas semanales a la docencia. Y, por lo tanto, ya necesito un descanso… En realidad, explica luego, no habrá descanso, sino quizá empiece a pensar en su musa…
El guitarrista Gilberto Pinzón imparte clases en tres escuelas: El Centro Morelense de las Artes (un equivalente al Centro de Música José Jacinto Cuevas de Mérida), la Universidad La Salle de Cuernavaca y la Academia de Música Fematta, en el D.F. Esto significa que a sus 28 años es parte del profesorado de una licenciatura en música urbana, da clases de ensamble, armonía, swing, y coordina conciertos de maestros y alumnos universitarios… O sea, aunque vive en Coyoacán, los dos primeros días de cada semana los pasa en Cuernavaca, de donde vuelve “en jet” al D.F. los miércoles para dedicarse a hacer arreglos musicales que le encargan o trabajos de copista.
–¿Y qué tal los alumnos?
–El noventa por ciento no tiene idea de lo que es la música, y yo igual, eh, tampoco tenía idea, porque a esa edad una cosa es que te guste el rock y otra que quieras ser músico.
–Así que les hablas de tu propia experiencia, ¿no?
–Exacto… Yo les digo que por ahí no es, que es por acá… y obviamente el noventa por ciento no me hace caso. Les digo que me di cuenta de que ser músico implica un chorro de cosas, empezando por aprender a leer y escribir y saber armonía. Pero no, ellos quieren tocar y ser famosos. Igual, entre tantos los choros, les digo que a mí me cayó el veinte de la música de una manera muy extraña…
Mi historia, les cuento, es la historia normal de todos los chavos, y empieza cuando el bajista de mi grupo de rock, Joel González, se va a estudiar música a Xalapa y, bueno, él ahora es el Primer violín de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Dinamarca… En fin, –sigue–, a mí el rock me había atrapado, así que quería ser guitarrista, y yo soñaba ser como Slash de Guns’n Roses… Sin embargo, entré a la carrera de psicología y, p obviamente, era muy infeliz...
Bueno, para Gil Pinzón, excelente bajista también, llegó finalmente el momento decisivo en su vida profesional, y gracias a Fernando Toussaint se decidió a ser músico, fecha memorable que cuenta con lujo de detalle desde que se levantó hasta que llegó a su casa de madrugada:
–Aquel día mi novia me cortó por centésima vez aun cuando yo tenía boletos para ir a ver a Armando Manzanero en Dzibilchaltún, así que me fui con un amigo y ya después de que se acabó el concierto nos quedamos ahí, cuando en eso vuelven a tocar los músicos, y entre ellos estaba Fernando Toussaint… Al día siguiente le dije a mi mamá que yo quería ser como este brother, y como tenía un dinerito ahorrado me fui a vivir al D.F.
De eso hace 8 años, y ahora Gilberto Pinzón es todo un licenciado en jazz por la Escuela Superior de Música graduado con mención honorífica, título que le vale tanto para escribir libros como para tocar en diversos lugares exclusivos de jazz de la Ciudad de México.
Tiene en prensa (Nueva York) el método Aprenda estilos contemporáneos. Guitarra de Jazz, y en manuscrito ha acumulado cientos de cuartillas que hacen, según indica, un altero de 15 centímetros de altura.
A su Mérida natal, Gilberto viene muy de vez en cuando y, por lo mismo, se le hace extraño caminar por la Calle 60 en la noche no obstante que según él aquí tomaría el autobús para irse a su casa…
Acompañado por Armando Martín (guitarra) y Mauricio Bonfiglio (batería), Gilberto Pinzón ejecutará algunas improvisaciones al bajo para tratar de llegar a la máxima expresión artística de la música, usando sus propias palabras.
El concierto de Gilberto Pinzón Trío está programado para el viernes 6 de octubre a las 9 30 PM en unas letras industria cultural. Calle 56 x 53 en el Centro Histórico de Mérida. Cooperación $30.00 Tel. 9285392
|