You need the Flash Player version 9.0.0.0 or higher and a JavaScript enabled browser to view this site
Escritos con aire caribeño y sobre la identidad ancestral
Atando cabos, revista de Isla Mujeres
Eugenia Montalván Colón (Foto: unasletras. De izq. a der. Eugenia Montalván, Sandro Cohen y Carlos Düring)

Mérida, 10 de agosto. Cruzar de Isla Mujeres a Puerto Juárez, Quintana Roo, toma aproximadamente 15 minutos. Las llegadas y salidas son constantes y, sin embargo, el mar Caribe casi no se agita, pues las miradas campantes, complacidas y serenas que se posan sobre él contrarrestan la fogosidad que le provoca el ferry.

Estos días de verano este equilibrio se trastoca ligeramente por la temporada alta, por la oleada de turistas. Los propios isleños continúan yendo y viniendo como siempre: discretos, sumidos en sus pensamientos y en su mundo.

Por mar, Cancún (concretamente la estación en Puerto Juárez) es el punto de conexión más común con Isla (así se le dice de cariño). El muelle ve transitar casi mil turistas cada día. En realidad, las estadísticas registran 1,500, pero como algunos prefieren transportarse por aire, esta suma es sólo una aproximación. Desde luego, la cuestión no es hablar de cifras y los múltiples orígenes de los viajeros, sino resaltar que Mérida, al igual que otros puntos de la región está afianzando su relación histórica con Isla Mujeres a partir de la revista Atando cabos, dirigida por el escritor Carlos Düring.

Esta revista cultural circula gratuitamente en todo Quinta Roo desde hace ya casi un año (aparece cada tres meses), y por el sólo hecho de tener como subtítulo Identidad, sociedad y cultura en el Caribe, fácilmente es posible ubicarla en el contexto de la Península de Yucatán, sobre todo en lo relacionado a los mayas.

Atando Cabos cuenta con el respaldo de la UNESCO y está financiada por un grupo de inversionistas jóvenes comprometidos con el proyecto, encabezados por Roberto Lavia y Mark Mercieca. Su entereza para apostarle a la cultura es admirable, y todo indica que se está fortaleciendo, en tanto que están por inaugurar su portal en Internet: www.atandocabos.info

El viernes pasado, Atando cabos tuvo una presentación estelar en Mérida a partir de una entrevista que el escritor Sandro Cohen le hizo a Carlos Düring en unas letras industria cultural, de la cual transcribimos un extracto.

-¿Qué obstáculos enfrentó la aparición de Atando cabos?

-Obstáculos en sí no hubo, pues no se trata solamente de una revista, sino de un trabajo grande y ambicioso con muchas connotaciones en el plano cultural. El antecedente se remonta a 10 años de compenetración con el medio a partir del teatro, básicamente. Gracias al teatro logramos redescubrir la identidad que se estaba perdiendo en Quintana Roo; me refiero a la identidad del pueblo que se ve afectada, entre otras cosas, por el impacto del turismo.

Se habla de que Isla Mujeres se fundó hace 156 años (19 de agosto) y que hace ya 450 de la Conquista, lo grave es que no se habla de los 3 mil años de historia que le anteceden y, por si fuera poco, toda la historia se concentra en la figura de un pirata al que transformaron en leyenda. Por eso mismo desde el teatro decidimos recuperar el sentido de la identidad, incluyendo la riqueza del ecosistema, las tradiciones y costumbres que nos identifican.

En esta primera intervención frente al público, Carlos destacó la presencia de un grupo de sacerdotes mayas invitados de honor esa noche, dado que con ellos está desarrollando un encuentro cultural para fines de año.

Sandro Cohen posteriormente hizo hincapié en que cada número de la revista tiene una sección titulada Historias del abuelo (escrita por Carlos, por cierto), la cual le parece valiosa por el rescate de la memoria de un pueblo; algo que, dijo, solemos echar al olvido.

Al respecto, el editor de la revista dijo que “la gente se regocija con esa sección porque se habla de un pasado reciente que se está perdiendo. Lo más interesante es que estamos consiguiendo que sean los mismos nietos y los mismos habitantes del pueblo los que entrevisten a los abuelos. No es la crónica que fulano hizo, sino precisamente lo que los abuelos dicen".

La intención, precisó, es que lo escrito atienda a los antiguos. Antes la palabra más importante la tenían los mayores, hoy ya no es así. Por lo tanto, estamos tratando de recuperar esa tradición, esa costumbre.

-Cualquiera que empiece a ojear la revista se da cuenta, comentó Sandro Cohen, que tiene una intención política que podríamos calificar de bolivariana en el sentido de una América Unida, por lo menos la América de habla española y portuguesa, e hizo notar que un número fue dedicado al pensamiento de José Martí, personaje muy importante que poco se lee hoy en día fuera de Cuba.

-Martí estuvo en Isla Mujeres, respondió Carlos Düring. Es algo sabido por los pobladores, y lo que tú llamas “la política”,  se inscribe dentro de los lineamientos de la UNESCO. Martí y Bolívar no inventaron nada. América estaba unida antes del Virreinato, antes de la Colonia. El problema es que la identidad como tal fue abortada. De esta manera, recalcó, el sentido americanista o regionalista de la revista se inscribe dentro de los principios de la UNESCO y la identidad de los pueblos del Caribe, sin dejar de hacer notar que tenemos una influencia española, afroantillana, europea y asiática.

Abundó: respetamos y promovemos la diversidad cultural porque tiene que ver con nuestra historia y, por ejemplo, cuando hablamos de la Virgen de los pescadores no elevamos un icono católico o religioso, sino que damos cuenta de esta devoción y práctica porque respetamos la tradición.

A sabiendas de que la población total de Isla Mujeres es de 15 mil habitantes, Cohen planteó que Atando cabos parece dirigida a una población mucho más numerosa y que daba la impresión de que había sido pensada para rebasar el contexto de Isla Mujeres y los confines geográficos inmediatos. Luego preguntó específicamente ¿para qué público imaginaron la revista?

-Primero para la población de isla Mujeres, respondió Carlos, pero sin perder de vista a, por ejemplo, los beliceños y los cubanos (por obvias razones de cercanía geográfica).

Igualmente comentó que tanto él como los empresarios que lo apoyan siempre creyeron que Isla Mujeres se merecía una revista a la altura de las mejores, no un periodicucho. Atando cabos puede parecer un producto muy caro, pero para quien la financia no lo es, sostuvo.
 
La siguiente pregunta de Cohen fue ¿quiénes escriben en Atando cabos?, y para dejar evidencia de la múltiple variedad de articulistas que se encuentran en estas páginas, el editor dijo que cuenta con colabores como Susana Wein, Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000) y, a la vez, con señoras que nunca en su vida habían escrito un artículo; línea editorial se identifica con todos los lectores que buscan en las páginas de Atando cabos encontrarse a sí mismos.

Por último, Sandro Cohen subrayó el hecho de que la revista sea bilingüe: español-inglés y cuestionó la posibilidad de que posteriormente exista una versión en lengua maya.  Carlos respondió que el próximo número incluirá un poema en la lengua nativa de la Península.

La noche, por supuesto no acabó aquí. Todo lo dicho había despertado la curiosidad de los asistentes, quienes intervinieron con observaciones puntuales respecto al trabajo de rescate y difusión de la cultura, es decir, esta nueva cara de Isla Mujeres oculta tras ese mar turquesa que, con todo y todo, paulatinamente estará filtrándose en nuestro sosiego. Es cosa de asomarse a Atando cabos.