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| La Mérida subterránea se reunió en el centro |
| Aprovechan toda buena ocasión para actuar |
| Henry Roger Pech Sansores |
 Mérida,
25 de julio. Otra vez las inclemencias del tiempo hicieron correr a
todos. Organizadores y público del evento “Música y deportes Extremis
Mérida” tuvieron que mover -a última hora- el equipo de sonido y luces
del patio exterior del Sindicato de Refresqueros, la sede, hacia un
salón de actos techado, un poco más reducido pero más apropiado dadas
las condiciones.
En medio de este
trajín, Gabriel Cimé, representante de la Organización de Cultura
Alternativa Xibalbá A.C. orquestadora del evento, accedió a una breve
entrevista. Toma un respiro y lo primero que dice es que uno de los
objetivos de su organización es abrir espacios para jóvenes que
practican alguna actividad, ya sea deportiva, cultural o artística, y
tengan deseos de expresarla; por esta razón se realizó el viernes un
evento exclusivo para ellos.
El Extremis es una de las cuatro diferentes actividades que han realizado -o realizarán- igual número de organizaciones juveniles: Movimiento de Expresión Cultural Alternativa de Tizimín (MECAT), Bandas Unidas A.C., Círculo Juvenil del Mayab de Kanasín y Xibalbá A.C., que en conjunto forman el colectivo “Fuerza Subterránea”, respaldado por la Unidad de Culturas Populares del Gobierno del Estado y la Dirección de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Mérida, a través del programa “Las culturas juveniles en Yucatán”.
Bandas Unidas A.C. coordinó el “Encuentro de Cultura Juvenil”, en tanto que el MECAT realizó un multicultural en el que hubo exposición de tatuajes, Hip Hop y Ska. Esta vez –el viernes pasado- tocó el turno a Xibalbá, que junto con el grupo musical Ceiba Flava convocó a bailarines de break dance, cantantes de hip hop y maestros de ceremonias (MC’s), aparte de presentar bandas locales (Little Space Mokeys, Anhell, Space to Fill, Reciclaje, Deja Vú, Krayón y, directamente desde Cancún, Frijol con Puerco) con propuestas alternativas de tipo emo core, nü metal, punk, rock oi, emo punk y fusión ska.
Otros protagonistas de la tarde fueron los concursantes del certamen de break dance y los chavos que hicieron las demos (demostraciones) de skate (patineta) y acrobacias en bicicleta; realmente se mueven como una sola unidad, eso se percibe a primera vista, y tan sólo, por ejemplo, los integrantes de “Skate Line”, muchachos muy jóvenes que no rebasan los 18 años, llegaron en bola e inmediatamente, -juntos-, empezaron a calentar.
Entre las propuestas de música alternativa, Yucatán tiene exponentes de diversos géneros: ska, punk, emo punk y el nü metal: “Estos géneros son más livianos, más ligeros, no tan subterráneos, y por lo mismo casi no tienen espacios, porque la gente los escucha sólo en grupos de renombre que salen en la televisión o que tienen discos, mientras que a las bandas que no son tan famosas no les ponen atención, por eso son necesarios estos espacios, para que la gente los conozca, se acostumbre a ellos y se les dé impulso”, explicó Gabriel Cimé.
Pero, además, los grupos musicales alternativos tienen que enfrentar otro problema: la falta de apoyos de las instituciones gubernamentales, aun de las culturales, que no toman en serio estas manifestaciones poco “tradicionales”. Y es que, como el mismo Gabriel dijo, casi nadie está dispuesto a invertir en ellos, pues no los consideran ni algo serio ni un negocio del que puedan obtener buenos ingresos económicos.
“Es muy difícil hacer conciertos o eventos de este tipo en Yucatán. Esto es un movimiento underground; los grupos no tienen promotores ni managers, no hay intermediarios sino vínculos entre unos y otros, incluso a veces los mismos integrantes de los grupos son parte de la organización del evento”, agregó el promotor.
Las limitaciones implícitas de este movimiento son, sobre todo, económicas en cuanto al alquiler del equipo de sonido, renta del local y permisos, entre otros, todo lo cual implica -casi siempre- pérdidas para los organizadores. Difícil pensar en ganancias y, si hay, no rebasan los 500 pesos. En este caso, la organización del “Extremis” tuvo un costo de 10 mil pesos y, tal como señala Gabriel, si la derrama económica fuera buena habría muchos promotores financiándolos, pero no. La falta de firmas patrocinadoras los perjudica más que la “mala imagen” que mucha gente tiene de ellos al relacionarlos con alcohol, drogas, pleitos o inseguridad.
Al respecto Gabriel mencionó también que en los bailes de cumbia corren ríos de alcohol, hay pleitos y hasta muertos, pero ahí no hay problema, pues la entrada de dinero es buena: “Hay un chingo de cerveza y hasta drogas, sin importar que haya policías, y todo eso se permite porque son eventos masivos y generan mucha ganancia”.
En esta ocasión, como señalamos, “Xibalbá” logró conseguir recursos de las instituciones gubernamentales gracias a su perseverancia, de modo que no cobraron la entrada, sino que pidieron a los asistentes que donaran juguetes nuevos para repartirlos entre niños de escasos recursos en un evento que, con motivo de su primer aniversario, realizará “Xibalbá” en septiembre. Para entonces se prevé que actúen en Mérida grupos de punk hardcore y rock pesado de Cancún, Chetumal y Campeche. Igualmente, se organizará un concurso de skates con premios para los tres primeros lugares, demos de acrobacias de bicicletas y tianguis cultural de punk y rock.
Conforme caía la tarde –la cita era a las 3- vimos llegar más banda: hombres, la mayoría; muy pocas mujeres, aunque todos más o menos con una apariencia similar, especialmente por el cabello de colores exóticos o peinados muy estilizados, como el del joven que durante un largo rato observé callado acompañado de una señora con apariencia de ser su mamá. En la foto de esta página vemos a Yussiff Isaac, batería; Adrián Gorocica, bajo y voz; Sergio Hernández, guitarra; Ernesto Ávila, voz, y Fernando Isaac, guitarra. Ellos son Deja Vú y tocan emo core.
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