Homeless
Buenas tardes a las cosas de aquí abajo Esta semana descargué de un blog el debut de Saltillo sin saber a ciencia cierta qué escucharía. El anzuelo fue la portada. Ganglion (2006) es un excelente álbum de downtempo (tiempo bajo, tiempo suave), y como ignoraba qué clase de música era esa, me puse a investigar. Wikipedia saca de apuros. Bajo el término conviven otros ritmos electrónicos bailables pero “relax” como el chillout, el dub, el trip-hop y el lounge. “Actualmente se cita como la evolución del trip-hop hacia terrenos plácidos, casi pastorales, decididamente influidos por el dub. La escena vienesa y la alemana han sido algunos de sus baluartes”, revela otra fuente, la página sonica.speedy.com.arGanglion me atrajo porque en la parte frontal se ve un violín. Yo con los violines tengo una relación sentimental arraigada, de años. Ordinariamente el downtempo no se construye con violines, viola, chelos, guitarras, banjo, piano, voces femeninas, diálogos y monólogos, pero Menton J. Matthews –el responsable de la hazaña–, plasmó una deliciosa mixtura. Y lo hizo él solo, ya que ejecutó, al parecer, cada uno de los instrumentos. Dicen los que saben que el downtempo no anda en su mejor época y que esta perlita hace que se mojen nuestros ojos de nostalgia. Yo no sé. Para ser francos (espero no decir una blasfemia), la música del oriundo de Chicago me trajo a la memoria el primer material sonoro de UNKLE, Psyence Fiction (1998), y la banda sonora de Requiem for a dream (2000), de Clint Mansell, interpretada por Kronos Quartet. Unas cuantas rolas del Drukqs (2001) de Aphex Twin, parecen primas lejanas. Y también, por ahí sacado a colación, el debut de Portishead, Dummy (1994). Las primeras dos pistas, A Necessary End y Giving End, y la once, I'm On The Wrong Side, cuentan con la participación de Sarah Matthews en las voces. La cuatro, A Simple Test, y la nueve, Grafting, con las de Michael Holcomb y Paul Mercer, en ese orden. Una de las características del álbum es que rompe con la linealidad, y lo mismo puede empujarnos a la tristeza que a la melancolía activa. Las canciones (variedad melódica, arreglos fantásticos, numerosas vueltas de tuerca, coros cuasi religiosos, scratches y beats) toman desprevenido a quien supone que durante el tiempo de audición, Ganglion seguirá una ruta conocida. J. Matthews fue hábil cuando decidió abrir su campo de acción, ya que de otro modo el disco hubiera sonado reiterativo. Un leve aire de antigüedad simulada, la excelente instrumentación, las emociones que saca de la tierra para echárnoslas en el pelo, hacen del álbum una perla en bruto. Escúchenlo y opinen. El link es musicaimpostora.blogspot.com. GanglionSaltilloSuspicious, 2006 |