 Amor, vino y flores...
Ensemble, c’est tout ("Juntos, nada más") cierra el 11º Tour de Cine Francés en México, y en Mérida Cinépolis la pasó el sábado. Fui a la primera función, a las 11:30 de la mañana. Me senté en la última fila, pegada a la pared, donde es posible aislarse del resto de la gente ruidosa con las palomitas, los mocos, el celular, sus comentarios y todo aquello que molesta tanto.
En la Sala 6, a las 11:30 había aproximadamente 20 personas. Nada quever con la última función del viernes, increíblemente llena: Ne le dis à personne (“No le digas a nadie”), de trama enredada con detectives y policías, fidelidad más allá de la muerte, abuso sexual, asesinatos, engaños, lesbianismo, candidez, gangsterismo, romance… Todo a cambio de un solo boleto.
Audrey Tatou aparece espléndidamente delgada en Ensemble, c´est tout, y aunque en el cartel luce jubilosa, no me imaginé a qué grados de dulzura llegaría la historia de la que fui víctima.
La trama lleva mensaje: a pesar de la fatalidad de la vida, la plenitud llega cuando menos se la espera. Venga el río de lágrimas. Creo que inconsciente y premeditadamente las previne y por eso quise estar aislada del resto de los cinéfilos, para lagrimar sin que la gente a mis costados me callara.
Más tarde, contándole la película a un par de amigos, les dije que era cursi, pues el final feliz llega de forma fulminante después de una escena de dolor intenso. La consumación del amor en todo su esplendor. Se casaron y tuvieron un lindo bebé.
No te la crees. ¡Es cine!
Otra que vi: L’homme de sa vie (“El hombre de su vida”) se sostiene a base de puro romanticismo. Ésta, sin embargo, es mucho más original dado que descubre en la pantalla nuevas relaciones afectivas. Sin tanto rollo: se trata de affaires homosexuales. Sin clasificación especial vimos, como en Brokeback Mountain, besos gay, enamoramiento… Escenas espectaculares. No hay por qué resistirse. La cartelera, que yo sepa, no hizo mención especial acerca del contenido, y se trata de una proyección todavía inaugural. Por fortuna, fue bien recibida. Que yo sepa, nadie protestó.
Francia se nos aproxima
En enero abrirán una sucursal de la Alianza Francesa en el Centro Histórico. A la reinauguración, en la Calle 56 entre 55 y 57, donde originalmente había estado este centro, vino el embajador de Francia en México, Alain Le Gourriérec.
El acto protocolar (con la gobernadora presente) funcionó como el punto final del Tour de cine, pues los franceses se dieron gusto bailando a su estilo —Jazz en vivo, cuarteto local con el saxofonista francés Sylvain Vergès—, como en las películas, y brindando con todo el mundo por la llegada de Le Beaujolais Nouveau, vino tinto —cosecha 2007— elaborado con uva negra macerada en racimos completos, un vino de tono púrpura violáceo afrutado servido ligeramente frío, cuya botella está revestida con flores, reminiscencia de los ramos y campos enteros de colores que vimos en las películas.
Definitivamente voy a aprender francés.
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