Andanzas eusebianas Minucias literarias (7)
La inspiración surge en cualquier momento, en disímiles lugares. Puedes estar en el atrio de una catedral o en la retaguardia de una manifestación, entre las piernas de una mujer o en el regazo de la madre. En verdad no hay reglas. También puede ocurrir a las seis de la mañana viajando por las vacías arterias citadinas, o a las once de la noche rumbo a Querétaro. El requisito no es ser poeta, ni que la muerte te persiga, ni que odies, bebas o estés enamorado. Sobre esta magia, hay que decirlo, no hay nada escrito.
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