La caverna de los mártires Para Lourdes Betancourt
Todos vamos a dar allí. Se fuma, se conversa, se escucha música y se dicen audacias, sueños que destejen los mediocres. Tontería y media. Se puede asistir solo o acompañado de un recuerdo, de un poco de alegría o inclusive de una mujer. El único requisito es tener el alma más delgada que un hilo, ambicionar un sitio en el corazón de nadie y beber más vino que tristeza.
|