Estás en la música
Anoche, que casi me vuelvo loco esperando tu correo, descubrí tus ojos en la música, que estuve oyendo. Me refiero a un disco cursi, terriblemente cursi, que compré en el metro. Un disco para violín cuajado de azúcar y pan de muerto. Mis oídos intentaron cercar la música, pero sólo encontraron tus ojos en cada una de las notas. Demonios, ¿se podría pedir más? Ése es el grande poder de la música. Que te traiga el corazón de quien amas. Y que encima te permita besarlo.
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