6 de diciembre
Hacía tiempo que no te escribía. Nos hemos hundido en vaivenes, gestos, palabras que no llevan a ninguna parte. De pronto el amor que me tienes
se transforma en acto desesperado. Y el amor que yo te guardo no es otra cosa que añorarte sin esperanza. Nuestro amor madura, y nadie podría
decir que no lo asumimos de veras. Pero no sabemos qué hacer con tanto. Tengámonos paciencia. Tú has amado
y yo he amado. Nunca nos hicimos promesas que nos causaran un daño. Démonos tiempo. Porque ésta es la nuestra. |