8 de diciembre
Te amo como loco, como pendejo y tú lo sabes. Te amo como el perro que no puede separarse por más que le arrojen chorros de agua. Así te amo.
Quisiera escribir poemas todo el tiempo, día y noche, noche y día, sin darle pausa al corazón. Poemas que te arroben, o que te provoquen escupitajos.
De verdad quisiera ser implacable. Que te olvides de todos tus amantes. De todos los hombres que han desfilado
por tu puerta. Pero esto no es posible. No es más que un sueño mío. Tú eres de otros, de los que llegaron antes. Lo asumo.
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