El hombre y la piedra Para Manuel Fuentes
Tira el primer golpe. Es como una riña callejera: el que tira el primer golpe lleva las de ganar. Naturalmente la piedra está acostumbrada a esto. Nació para la resistencia. Nació para el combate. Resiste los embates del tiempo, de las tormentas, el abrazo aciago del sol. Pero aquel primer golpe ya le ha causado una muesca. El escultor mira atentamente el punto donde habrá de descargar el segundo mazazo cincel en mano. Y lo da. Aún con más fuerza. El sonido reverbera, alcanza la calle y los perros aúllan. Saben que alguien lucha por dominar a un semejante. A un tercero, ahora se suceden diez, doce, una veintena de golpes. La tarde va declinando, y las chispas esta vez se distinguen como aquella ceremonia del fuego.
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