Andanzas eusebianas Envío
En ese pie está concentrada la noche. La sal y la tormenta. Y lo mismo sirve para que paladee sus dedos en el hueco de mi boca húmeda, que los sorba uno por uno, que para ilustrar la portada de un libro. Amo ese pie. Lo amo más que al otro. Tal vez porque ese pie ha acariciado mi espalda y se ha deslizado por este cuerpo aún sediento. En ese pie está concentrada Coral. Con ese pie me basta.
|