Andanzas eusebianas La noche de Coral
Para Coral, en nuestro décimo aniversario
I
Coral hace suyos los elementos de la noche: el corazón que late desmesuradamente, el misterio que priva sobre las cosas que nos rodean, ese hálito que parece sobreponerse y llevarse nuestros últimos instantes de vida. Porque la noche está en Coral. Donde ella va la noche va. Pero así es de inasible, como la noche misma.
II
Nadie puede decir, sin temor a equivocarse, que posee por completo a Coral. Que la conoce por completo. O que ha hecho suyo el cuerpo de Coral. Porque nadie, con la cabeza bien puesta sobre los hombros, podría afirmar que tiene por completo a la noche. Que la conoce por completo. O que ha hecho suyo el cuerpo de la noche. Tal vez porque la noche es irrepetible.
III
Se mueve distinto. Los movimientos de Coral no son lo mismo —ni los mismos— de día que de noche. Se despereza como si proviniera del limbo, estira los brazos como si quisiera rascar la luna. Como si la luna fuera su cómplice y la despertara para juntas emprender la marcha.
IV
Las medias negras de Coral son la noche.
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