Andanzas eusebianas Ten
Para Jorge y Sara, por cuyas venas transita el alma veracruzana
La bebo desde que la enfermedad me declaró la guerra. Mi hijo Alonso prefiere la Gordon’s; hay quien se inclina por la Gilbey’s. En ginebras no hay tantas
marcas. Pero el perfume es casi el mismo. Me deleita verterla en la anforita y beber tragos helados, que en mucho anticipan mi muerte. También la uso
para seducir a una mujer, cuando nos detenemos en algún hotel. Entonces unto de ginebra senos,
nalgas y muslos. Y si la señora insiste en probar, se la doy de labios a labios. Virtudes de un buen aliento.
|